1. Del BUSHIDO al BUSHI–DO (desde el siglo X al siglo XVII)

Gustavo A. Reque 8º Dan RFEK

 

El bushido es conocido actualmente como “el código del samurái”.

El término bushido está formado por tres palabras enlazadas: guerrero, jinete y camino.

 

Entre el siglo X y el XII, se produjeron en el mundo, sin tener contacto entre ellos, estructuras militares similares: en las tierras musulmanas los llamados fityan que vagaban por Irak y Persia buscando un señor al que servir con sus técnicas de guerra aprendidas de sus maestros, o, en Europa, los caballeros al servicio de su rey como el mercenario más famoso en España, el Cid Campeador, cabalgaban defendiendo a su señor.  

 

El nombre “bushido” anterior al inicio del periodo Meiji (1868) era un código, o una ley del guerrero, “un camino literal”.

No es simplemente una lista de reglas a las cuales un guerrero se debe apegar a cambio de su titulo, sino un conjunto de principios que preparan a un combatiente a pelear y vencer sin importar cómo, incluso su propia vida dependía de un código de lealtad y fidelidad hasta la muerte. Era una forma para conseguir la excelencia en el matar y hacer un guerrero que podía llegar a sacrificarse por la lealtad a su señor (sapoku).

 

La idea más extendida actualmente acerca de este código es que era algo para formar “guerreros bondadosos, cargados de una moral y rectitud impecables”. Sin embargo, en sus inicios no era nada recto ni honorable.

 

Al final del periodo Meiji (1968), cuando Japón empezaba a abrirse al extranjero, los japoneses necesitaron un código del guerrero que no se opusiera a la ética de Occidente, por tanto, el código se arregló cambiando por completo lo que era en sus principios. Se hizo esto para que el bushido fuera presentable a los ojos de los extranjeros que llegaban con unas ideas muy diferentes con respecto a la moral y otros aspectos filosóficos. Por Occidente habían pasado influencias Griegas (el inicio de la democracia), Roma (el Código Romano), el Renacimiento (en Arte y la Cultura), la Ilustración (los grandes avances Científicos), el Modernismo (la aparición de las máquinas de vapor y la electricidad), todo lo cual había modulado una forma de pensar y de ser muy diferente a las imperantes hasta finales el siglo XIX en Japón (final periodo Edo 1968). Japón hasta la entrada del periodo Meiji, seguía anclado en el feudalismo más extremo (aislamiento: sakoku).

 

Hasta el inicio del periodo Meiji, por ejemplo, Todo Takatora, dejó escrito: “un guerrero que no ha cambiado 7 veces de señor, no puede ser considerado un auténtico bushi”. Esto era la forma de pensar de la época, quería decir: “no importa las veces que se cambie de señor en la búsqueda de la fama y la fortuna”. Ésta forma de pensar estaba muy alejada de la idea de lealtad y austeridad que más tarde se asoció al bushido. Otro testimonio contundente es el de Asakura Noricage: “Aunque te llamen perro, aunque te llamen bestia, todo vale para ganar”. Aquí se refleja la idea nada honorable de ganar a cualquier preció, algo similar a la idea de que “el fin justifica los medios”. Así eran los primeros postulados del código de los samuráis: pragmáticos, materialistas y oportunistas; unos valores que contrastan completamente con la idea que hoy tenemos del código del bushido.

 

Creemos que los samuráis eran guerreros dignos y fieles y nos hace sentir una enorme admiración, pero no debemos olvidar, quizás lo hacemos por fervor involuntario, (alimentado por la belleza de las armaduras, las anécdotas gloriosas, la dignidad el honor hasta el sakoku,…) que la historia occidental está llena de episodios similares y de no menor lealtad:

 

el cónsul romano Atilio Régulo fue hecho  prisionero por los cartagineses durante la primera guerra púnica (s.III a C). Con el fin de canjear prisioneros y mediar en un acuerdo de paz, fue enviado a Roma no sin antes haber hecho juramento para regresar a Cartago en caso de no lograr su misión. Régulo abogó contra los intereses de Cartago y –fiel a su juramento–regresó a Cartago voluntariamente. Allí, fue martirizado y muerto”.

 

El romano de entonces estaba dominado por el miedo al caos, y al desorden, que pretende superar mediante reglas, formalismos, comportamientos tradicionales y precaución ante todos los posibles eventos. Muy similar a la mentalidad del samurái.

 

El código del Bushi (guerrero a caballo), era en sus principios, una especie de manual para adoctrinar a la clase samurái y crear guerreros letales para la guerra o para proteger los intereses políticos y económicos de los señores feudales (daimyos). El samurái era una maquina de guerra que no cuestionaba ninguna orden y que no tenía sentimientos, dispuestos a morir o matar en cualquier momento por su señor. Al principio no había ninguna clase de ética, ya que la ética, tal cual la conocemos en la actualidad, es algo que surgió de la cultura occidental a inicios del siglo XX.

 

El concepto de ética y moral moderna, entró a Japón cuando acabó el periodo de aislamiento al exterior de Japón (s.XVII, ley sakoku). Las ideas como la compasión por el débil, la moral del guerrero, la rectitud, la defensa de los necesitados, la justicia, el juego limpio, etc…,no son más que maquillajes idílicos que sufrió el bushido antiguo. Esta limpieza “histórico-cultural” se produjo por medio de libros y películas como: Yoshikawa Eiji que escribió la vida de Miyamoto Musashi autor de “Los cinco anillos” (un espadachín que mató a 68 contrincantes en duelos a muerte); o posteriormente en el cine, Kurosawa Akira “Los 7 samurais” filmada en el 1954. Recientemente la película “El último samurái” de Edward Wick, nos muestra una versión edulcorada y heroica de la vida, costumbres y muerte de un samurái.  Muchos otros autores recogen sucesos que comprenden los últimos años del periodo EDO (1968) cuando el shogunato de Tokugawa llegaba su fin, y los mitificaron envolviéndolos en epopeyas ejemplarizantes para el gusto occidental.

 

El código del bushido, no es algo fijo e inamovible, sino que fue evolucionando junto con las artes marciales japonesas y la filosofía que las impregnaba (Confucionismo, Budismo, Sintoísmo, e incluso Taoísmo). Estos cambios se produjeron paralelamente a los cambios que surgieron en el país como consecuencia de las nuevas ideas traídas desde el extranjero.

 

A partir de principios de siglo XX, los conceptos como;

 Bujutsu se fue transformando en Budo, produciéndose la innovación de las artes marciales ataque hacia técnicas no lesivas y por supuesto no mortales como: Judo, Iaido, Kendo, Aikido, Kyudo, Karate-do, …etc.

 

El concepto Bushido se transformó en BUSHI–DO, tal como lo conocemos hoy en día.

 

El añadido –DO” cambió completamente; de referirse a un “camino que se recorría a caballo para matar enemigos”, se transformó un “camino espiritual, con formas y normas basadas en la ética y moral confucioniana y filosofía budista, para el bien de la humanidad”;

 

BUDA:

“Vence mil, batallas, mientras no te venzas a ti mismo, no habrás vencido ninguna”.

 

“Solo hay dos errores que se cometen en el camino de la verdad; no empezar y no llegar hasta el final”.

 

CONFUCIO:

“Solo repitiendo se logra la excelencia”.

 

“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete un error mayor”.

 

“Enseño a mis discípulos ¼ de la enseñanza, si no aprenden el resto solos, pierdo el interés en ellos”.

El concepto –DO, comenzó a gestarse a principios del siglo XX, siendo el Maestro G. Funakoshi –que era un confucionista convencido– el principal promotor. Éste lo introdujo, con la aceptación general de todas las escuelas de Karate de origen Okinawense:

 

  • Dojo Kun(1902)
  • Los 20 Principios del karate–do. (1930)
  • El concepto de “–DO” moderno ( 1935)

 

El –DO, implica una forma de realizarse en la vida que está basada en;

  • el intento de la perfección del carácter,
  • la defensa de la verdad,
  • la búsqueda de la excelencia,
  • mostrar cortesía,
  • el respeto a los demás y el autocontrol.

 

 

 

 

 

Pero, no debemos olvidar que estos principios tienen un origen de mil años de tradición y están recogidos en el código del bushido:

 

GI : Integridad                         MEIYO: Compasión

REI: Respeto MAKOTO: Honestidad               YU: Valor CHU: Lealtad

JIN: Honor

 

Estas virtudes del nuevo BUSHI–DO, están recogidas y ampliadas en el denominado,

DOJO KUN y en los “VEINTE  PRINCIPIOS DEL KARATE–DO”, que son la base del KARATE–DO moderno. Ambos promovidos por el Maestro GICHIN FUNAKOSHI.