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Hay un refrán que me gusta repetir frecuentemente y que a mi edad puedo decir que se cumple con exactitud: “Hasta los 40 años la salud te la regalan; entre los 40 y los 60 hay que trabajarla y cuidarla; a partir de los 60, todos los errores (accidentes, negligencias, excesos…) que hayas cometido hasta entonces lo pagaras con enfermedades”.

Hay muchas enfermedades crónicas que tienen su origen en una MALA ALIMENTACIÓN: la diabetes, hipertensión, cardiovasculares, del sistema digestivo, anemia, dislipidemia, algunos tipos de cáncer, infecciones, etc. No se queda atrás, la FALTA DE EJERCICIO, siendo esta la causa de muchos problemas relacionados con la movilidad general que son el gatillo de problemas relacionados con la mente. El ejercicio tiene un gran potencial en el tratamiento de la depresión y la ansiedad: aumenta los niveles de endorfinas, mejora la autoestima, ayuda a disciplinarse, a planificar la vida, mejora el humor, el contacto social, etc… Cuando no hacemos ejercicio aparece una sensación de insatisfacción crónica que es muy parecida a la que nos invade cuando comemos caóticamente. Es decir, la mala alimentación y la falta de ejercicio acaban afectando a LA MENTE. La persona entra en la conocida “zona de confort” que es el espacio donde el pan, las grasas y el sofá reinan. Desde ese espacio reducido, que limita la movilidad, se favorece la alimentación caótica, el desorden, caes en la autocompasión y por fin aparece la enfermedad.

Todo esto es la mala noticia y culpamos a la edad como enemigo número uno. ¡No es verdad! Pregúntate; “QUE HAS HECHO TÚ POR TI MISMO”. ¿Has aprendido a comer con inteligencia y rutinas saludables? ¿Has aprendido a entrenar la fuerza de voluntad para rechazar comidas, que no alimentos, ampliamente divulgados como “comida basura? ¿Te has levantado del pequeño y cómodo sofá para hacer algo que no sea ir a la nevera? Posiblemente, sí lo habrás hecho, LO HABRÁS INTENTADO, pero, ¿durante cuánto tiempo? “No, es que ya soy mayor…”, “es tarde para cambiar,…yo soy así”, ¡oigo estas frases todos los días de la boca de personas de 40 años! La buena noticia es, que no es verdad, ¡nunca es tarde para empezar! No seas como un niño que cuando está cansado dice “estoy cansado”, cuando la verdad es que ¡está aburrido!

No es verdad que la edad sea la causante número uno de la perdida de movilidad, de las enfermedades y de la perdida de ilusiones. La verdad es que el culpable, es LA PEREZA, que es abstracta, y tu el perezoso, que eres concreto. Cuando se pierde el concepto: LA SALUD HAY QUE CUIDARLA COMO EL BIEN MÁS PRECIADO ¡durante toda la vida!…, siempre aparece la PEREZA física y mental y ese es el principio de una gran cantidad de enfermedades que pretendemos esquivar con; medicamentos, sillones mecánicos, aparatos caseros de “uso de tres días y al trastero”. Total, que la vida se transforma en; “¿cuándo tengo la próxima cita con el especialista?…LA EDAD TRAE AÑOS Y ACHAQUES, NO TIENE PORQUÉ TRAER ENFERMEDADES.

Aquí va otro pequeño decálogo que –no creáis que no me ataca la pereza, me ataca como al primero– me ha valido durante más de cincuenta años para que en la actualidad sea un “anciano resultón de 72 años que se hace fotos en semipelotas”…
LA PEREZA NO SE CANSA NUNCA.

DECÁLOGO

1. ACEPTA QUE LA FUERZA FÍSICA Y LA SALUD SE DEBILITAN CON EL PASO DE LOS AÑOS.
La ACEPTACIÓN no es lo mismo que resignación. Acepta que la edad es algo que no se puede parar ni curar, sin embargo no te resignes a sufrir sus consecuencias, puedes hacer algo para paliar sus efectos e incluso conseguir rendimientos físicos por debajo de la edad cronológica. Ese “algo” se llama prevención.

La palabra pre-venir implica hacer algo en el pre–sente para lo que va a –venir en el futuro. En nuestro mundillo disponemos de unas técnicas que cumplen los requisitos de evaluación, proyecto, programa y control. Se llaman KATAS-DO. Utilizo el sufijo –DO porque he llegado a aceptar que ayudado por esta filosofía se puede recorrer toda la vida. ¿Os acordáis de la tan repetida frase?:
“EL KARATE–DO ES PARA TODA LA VIDA”.

Desde los 40 años de edad he seguido el siguiente este procedimiento filosófico:
• Cada 10 años he elegido tres katas. Las EVALÚO por sensaciones. Actualmente añado videos.
• El PROYECTO dura 10 años. Entreno especialmente las katas elegidas, a parte todas las demás.
• El PROGAMA consiste en estudiar, diseccionar, entrenar las transiciones, la relación con otras katas, su origen, significado, etc, y hacer ejercicios que entrenen de una forma integral los movimientos específicos.
• A los 10 años, CONTROLO los resultados evaluando: el rendimiento, la potencia (fuerza-velocidad), el kime, etc.
• Hago una evaluación de lo que he perdido de cualidades físicas y rendimiento durante el periodo de 10 años y su relación con la salud.
• Este procedimiento lo he mantenido desde los 40 años, es decir entre los 40–50 / 50–60 / 60–70 / 70–hasta el próximo control que será a los 80 sí Dios quiere…
• De esta manera puedo predecir con AUTONOCIMIENTO en qué estado físico estaré pasados 10 años y cuales son las mermas de rendimiento y eficacia.

Esta es una forma filosófica de hacer ejercicio por medio de las katas–do. La kata siempre está ahí, es inmutable, el que cambia eres tú. La perdida de fuerza, equilibrio, potencia se van haciendo notar con el paso del tiempo, pero el kata está siempre ahí, como un termómetro, como un juez de referencia que te dice en qué estado estás. Esto es una evaluación que incluye el cuerpo y la mente.

Siguiendo este procedimiento puedo evaluar objetivamente y subjetivamente cómo, EL APARATO LOCOMOTOR VA PERDIENDO FACULTADES (objetivamente) y como se mantienen las sensaciones físicas relacionadas (subjetivamente). LA SALUD sale beneficiada.
En la actualidad sigo el mismo procedimiento con 72 años y ya estoy preparando los 80. Una buena evaluación objetiva son los Campeonatos de España de Veteranos. (Agradezco a la RFEK la oportunidad que nos da a los mayores, que no viejos, poder expresar públicamente el espíritu que nos anima a seguir con la ilusión se ser cada año un poco más… jóvenes).

Si no me cae un ladrillo gordo en la cabeza o me atropella un monopelalista…, calculo que llegaré a los 100 años ¡ haciendo la San Sai ¡, pero despacito…

En los tres últimos Campeonatos de España, me he lesionado algo, que me ha impedido acabar las cinco rondas, pero persisto con ilusión y salud.
SE ROMPE EL CUERPO, PERO NO EL ESPÍRITU.

2. LA EDAD PERMITE HACER LO MISMO QUE DE JOVEN, PERO MÁS LENTO.
“Un paisaje hermoso no se puede gozar desde un coche a 200 km/h, pero sí a 50 y mejor aún andando”.
Las KATAS–DO producen sensaciones y emociones múltiples: equilibrio, coordinación, potencia, control y emociones… que se extrapolan a la psiquis. Influyen en el mantenimiento de la autoestima, el autoconocimiento, la consecución de metas…Las katas de competición, siempre nos vencerán, nunca harás un kata perfecta. Las katas de competición son para gente de una edad joven que necesita confrontarse con otros; se realizan a gran velocidad, con precisión robótica y heroicidad gimnástica, se realizan así para ser juzgadas según los patrones modernos. Las katas–do, son para luchar contra uno mismo y vencerte; para eso tienes toda la vida. Las katas–do, siempre estarán ahí para decirnos en qué punto estamos de facultades físicas, emocionales y de salud. Las katas–do se realizan con más lentitud porque LA SALUD ES COSA DE TIEMPO, no de inmediatez.

3. MANTENTE EN UN PESO CORRECTO.
Si digo que es posible mantener el mismo peso que a los 21 años, seguramente no me creeréis. Pues, sí, sí es posible y tengo por testigo una camisa de hace 51 años que me encanta y que guardo como un tesoro (recuerdo de mi padre). Me la pongo de vez en cuando, sin apreturas.
Ya hablamos en el capítulo de Nutrición sobre este asunto del peso y no voy a incidir en el tema, pero solo quiero mencionar que; manteniendo el peso correcto por medio del Índice de Masa Corporal (IMC), y análisis de sangre en valores normales, las posibilidades de mantener la movilidad se mantienen con la edad.

4. LAS ENFERMEDADES SE PUEDEN PREVENIR
Por medio del control de la alimentación, el peso, analíticas y ejercicio, se pueden trasformar las enfermedades en achaques pasajeros y no en enfermedades crónicas.
La palabra clave es; PREVENCIÓN.

5. LOS CONTROLES MÉDICOS REGULARES AYUDAN A EVITAR ENFERMEDADES.
La capacidad de auto observación del cuerpo puede detectar anomalías que, actuando con la prevención conveniente, evitará que estás cursen hacia enfermedades crónicas.
El entrenamiento de katas–do, implica un conocimiento profundo del cuerpo basado en la observación. El karateka puede desarrollar una sensibilidad en la que puede transmitir al médico información crucial y precisa del cuerpo. Para ello, la visita periódica de control AL MÉDICO es fundamental.

La palabra clave vuelve a ser, PREVENCIÓN.

6. BUSCA COSAS QUE TE INTERESEN, SE CURIOSO Y RELACIONATE.
Cuando llega la etapa de la madurez y posteriormente la vejez, encuentra algo que realmente te guste, algo vocacional que no has podido desarrollar durante la vida profesional y que siempre has deseado hacer. Una vez localizada esa actividad, rellénala de información, de cultura y después, cuando el tema esté “rodado”, cuéntaselo a alguien, entra en un grupo social y compártelo, escribe o publica (con los medios de comunicación actuales esto es muy fácil).
Oscar Wild tiene una frase que resume este principio a la perfección, “la soledad es lo mejor que hay,…siempre que haya alguien,… después…, a quién contársela”. Y, yo humildemente añado: “HACIENDO KATAS–DO, MEJOR TODAVÍA”.

7. PLANTÉATE DESAFIOS Y METAS .
Un pensamiento sin un movimiento físico, no es nada. Cierra los ojos, piensa lo que quieras que mientras no lo expreses de alguna manera no existe. Solo con mover los labios para abrir la boca y decir lo que piensas, ya requiere un tipo de movimiento: mover los músculos de la lengua y los labios. Hay gente que es perezosa hasta para hablar, o todo lo contrario; “si la gente hablara solo de lo que sabe en profundidad, se haría un larguííííísimo silencio”.

Plantearse algo es: pensarlo. El desafío, es poner un pensamiento en acción para lograr una meta. Una meta, es poner esa acción hacia el logro de algo.

Pero, siempre aparecerá la pereza que es una forma de resistencia al movimiento. Plantéate desafíos y metas. “Divide y vencerás”; empieza con cosas a corto plazo, una semana, después a medio plazo, meses y medio, por fin a largo plazo, un año. De no hacerlo, tu vida de mayor se transformará en una yerma rutina de supervivencia automática, que acabará en una profunda sensación de vacío, y en la sala de espera del hospital.

8. NUNCA HAY QUE RENDIRSE NI CAER EN EL DESÁNIMO.
Hay tres formas de enfrentarse a cualquier vicisitud que se te presente en la vida: LUCHAR, PACTAR O HUIR. La rendición es una forma de huida. Cuando lo haces caes en las manos del vencedor y tendrás que acatar sus reglas o, marcharte… lo más lejos que puedas. Esto provoca desánimo porque desde el momento que huyes ya no eres dueño de tu libertad. La autoestima herida cae en un pozo repetitivo de escusas que desembocan en un estado de desánimo crónico.
Antes de llegar a ese estado “desánimo” debes buscar en algún momento de lucidez –siempre aparece algo como un “clavo ardiendo” al que te puedas aferrar–, agárralo, asciende y poco a poco entrarás en una nueva dimensión donde las cosas siguen estando como antes, pero vistas desde un nuevo ánimo. EL PROPIO ESFUERZO, de ascender hacia el clavo ardiendo, TRANSFORMA EL DESÁNIMO EN ÁNIMO.
Los “clavos ardiendo” están por todos los sitios, se llaman METAS (capítulo anterior : META. Nº9). Solo hay que elegir uno que cumpla con las cuatro puntos descritos antes como “cultura iki gai” (capítulo anterior: Deportes, ejercicios y katas–do. Nº10). Pero, …siempre aparecerá la PEREZA…y comenzará a hablarte sin palabras, en la mente, diciéndote cosas como: “ya es tarde”, “…eso es una tontería…”, “no merece la pena”, “por ahí no vas a ningún sitio”…, etc, etc.
La mente activa, descontrolada, y el cuerpo lento y perezoso se encargan de destruirte y, caes entonces, en la peor de las cárceles que es; estar atrapado al final de la huida en un cuerpo invalido, y una mente ensimismada en la autocompasión.

¡No te rindas nunca, busca algo que te guste, atrápalo y usa ese poso de ánimo que te queda!

Usar el cuerpo a través del movimiento es uno de esos “clavos ardiendo” mejores que puedes elegir. Los psicólogos proponen en su protocolo de curación de la apatía; el movimiento físico. Actividad física; andar, hacer algo con las manos, pintar, ordenar, salir, etc…. Tengo pacientes que, al hablarles de este asunto, han decidido coger una bolsa grande de basura, un palo de escoba y otro con un clavo y se han dedicado durante varias horas al día a recoger basuras del parque. A parte de tener la zona limpia como una patena, han recogido también toda la gratitud y admiración de los vecinos. Ahora son queridos y admirados.
En nuestra escuela tenemos testimonios continuos del cambio a positivo, físico y mental, de muchos alumnos. Todos los senseis habréis constatado lo mismo. Esto, queridos senseis, es lo que marca la diferencia de practicar karate deportivo a karate–do. El índice de abandonos de alumnos de karate deportivo es muy alto. El filtro lo pone la edad competitiva. Sucede lo mismo en cualquier otro deporte. ¿Conocéis a algún atleta que dedique tres horas semanales a saltar vallas, lanzar peso o cualquier otra especialidad después de abandonar la etapa competitiva? Es entonces cuando aparece el, –DO. El –DO, es el “ clavo ardiendo” que se ofrece a este desanimado y alienado competidor como vehículo para mejorar y preservar la SALUD FÍSICA Y MENTAL.

9. HAZ EJERCICIO CON REGULARIDAD
Desde andar, a andar con intervalos, a hacer calistenia, yoga, bicicleta, o en nuestro caso katas–do, es importantísimo; la regularidad. Los picos de gran interés (al iniciarse), fracasar y volver a intentarlo, esta bien, pero conducen al fracaso crónico, después al desánimo y por fin a la frustración. Es importante; poco, pero con CONTINUIDAD.

10. HAZ LO QUE TENGAS QUE HACER SIEMPRE, ¡PERO HAZLO YA!
“Una vida activa y sana es el primer paso para una vejez activa y sana”.
El ser humano ha venido a este planeta para pensar, hablar y hacer cosas. Ese es el orden, pero parece que la gente piensa mucho, habla demasiado y hace poco por la salud. Para evitar eso, están los proyectos que pueden ser a corto, medio y largo plazo. Cada cosa que hagas debe ser semilla de la siguiente, de no sentir esa sensación, la vida transcurre en una rutina repetitiva donde todo lo que pasa es igual que lo pasado, con pequeñas variaciones. Esto conduce al hastío, aburrimiento, falta de creatividad, melancolía y al final la angustia de la depresión. No estás feliz, ni triste. Sólo, no sientes nada.
Lo opuesto a la depresión, no es la felicidad, sino la vitalidad.
La vitalidad se pierde con la edad, ésta es la mala noticia, pero la buena es que, siempre queda un resto de vitalidad, de curiosidad, de interés por algo, y a ese pequeño resto hay que acudir para sembrarlo, regarlo y después cultivarlo.
La cultura “haragai” lo explicita claramente.
Pero, atento siempre al enemigo número uno: LA PEREZA.