Fuerza, velocidad, potencia elasticidad.

Por Gustavo Adolfo Reque Cereijo

Después de ver la final de katas por equipo e individual y ese contundente 5 – 0 a Francia, vuelvo a analizar el por qué de ese resultado y me reafirmo en la clave del entrenamiento físico de alta intensidad (HIIT), no solo en karate sino en cualquier actividad física que solicite fuerza-velocidad-potencia que es lo que precisa el kata de competición.

No voy a analizar la coreografía el bunkai, ni el talento individual ni el colectivo de los deportistas, pero sí la resultante de la preparación física.

La CONTUNDENCIA Y PRECISIÓN que mostraron los japoneses, no es el resultado de la habilidad individual, ni del talento personal o colectivo, sino de un evidente estado de forma física basado en la fuerza-potencia. La habilidad gimnástica y las coreografías de fantasía son comunes en todos los participantes que han llegado a estos niveles de élite, pero la “robustez” y la “contundencia” de los desplazamientos, kamaes y kimeis, sólo posible si hay muchos años y horas de entrenamiento de la fuerza, de la velocidad y, consecuentemente, de la potencia.

 

Cuando el deporte entra en parámetros olímpicos, el TALENTO INDIVIDUAL queda sobrepasado por la preparación física de muchos años durante los cuales se modela no sólo la biomecánica del deportista, sino otros muchos factores como la alimentación, la psicología, la motivación, etc.

Se ha demostrado científicamente que LA GENÉTICA puede jugar un papel determinante en algunos deportes, pero este factor no pasa de ser anecdótico (Bolt), sin embargo sí ha quedado ampliamente demostrado que la preparación física y prolongada en el tiempo puede producir grandes volúmenes de deportistas que tendrán acceso al alto rendimiento. Se han estudiado diferentes modalidades olímpicas y se ha determinado que el número medio de horas de preparación física es de; 10.000 HORAS DURANTE 5 AÑOS dedicados al entrenamiento y adaptación de los diferentes parámetros biomecánicos para, a partir de esa base de educación física, formar un atleta en una especialidad olímpica concreta. Es decir; la genética por si sola no es suficiente, como tampoco lo es la habilidad (talento) natural del deportista. No hay ni un solo genetista ni fisiólogo que diga que el esfuerzo no es importante. Por muy excelentes que sean los genes de un deportista no llegará a ser olímpico entrenado tres días por semana durante cinco años, ni tampoco, seis meses siete días por semana.

El katista precisa de cualidades físicas específicas como son: fuerza, velocidad y potencia (explosividad). Éstas cualidades pueden ser el resultado de la combinación de habilidad y técnica, también genético, pero con una ADECUADA PREPARACIÓN FÍSICA de muchos años se pueden adquirir entrenándolas específicamente. La potencia depende de la fuerza y de la velocidad lo que implica que los entrenamiento de fuerza-dinámica son imprescindibles, es decir: pesas, autocargas, isometría y excéntricos. Sin olvidar la elasticidad pasiva y dinámica.

Si observamos el somatotipo de los katistas japoneses, se observa el volumen y consecuente fuerza-potencia de las piernas, y también es fácil distinguir la fuerte musculatura del cuello. Éste físico no es genético, es el resultado de muchos años de ACONDICIONAMIENTO FÍSICO DE BASE. El entrenamiento de intervalos de alta intensidad anaerobia tiene todos estos elementos aplicables al katista. Una vez adquirida esta base, el talento individual y el ENTRENADOR TÉCNICO tendrán donde construir con más posibilidades de éxito.

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En las fotos podemos ver algunos ejercicios de isometría, potencia y elasticidad específicos para kata Unsu.

Fotos y dibujos: Gustavo A. Reque