La realización de las katas puede ser un magnífico ejercicio físico o una herramienta para desarrollar la personalidad a través de la COMUNICACIÓN no verbal.

Para conseguir que una kata manifieste su potencial, hace falta la confluencia de muchos elementos que a lo largo de años de entrenamiento con perseverancia puedan facilitar que el practicante extraiga los beneficios encerrados en cada kata. Entre estos elementos, podemos describir desde el punto de vista físico: las cualidades físicas, la técnica, la memoria, el equilibrio, etc…y desde la vertiente de los beneficios psicológica: personalidad segura, encaje en el grupo, convencimiento, soledad,…

LA SOLEDAD, azote de la sociedad moderna, quizá sea uno de los elementos donde el kata puede incidir más positivamente. La timidez, la personalidad insegura, las dudas, el miedo, la falta de cultura, son situaciones psicológicas que conducen al aislamiento y a la soledad.

 

Una vez desarrollados convenientemente los elementos físicos descritos anteriormente, el concepto “kata como ejercicio físico”, es decir “kata como deporte o kata deportiva”, entra en otra dimensión: “kata como forma de comunicación” o “kata como transmisión de emociones”. Si conseguimos que el practicante realice las katas dentro de estos dos últimos conceptos, conseguirá algún día expresar sus sentimientos y emociones que son caminos esenciales para realizarnos con plenitud. Uno de los mejores sistemas para desarrollar la personalidad es, EL MOVIMIENTO FÍSICO. Este es el noble camino que se pretendía, cuando se introdujo hace cien años el concepto de (DO), para mejorar la salud física y mental.

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Cuando se está en el camino del –DO, no es necesario estar en la “super perfección técnica”, se está en el camino de la perfección de –UNO MISMO, y esto no depende de la exactitud mecánica del movimiento, sino de la HONESTIDAD DEL MOVIMIENTO y la INTEGRIDAD DE LA PERSONALIDAD. Estos dos elementos se descubren con la edad.

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Cuando se alcanza el nivel donde se expresan emociones por medio de la realización de las kata-do, se produce el fenómeno de la TRANSFERENCIA SOCIAL. La persona comienza a expresar mejor sus ideas por medio de la comunicación verbal, mejora el trato social, la empatía, la ecuanimidad, la compasión y comienzan a florecer otros muchos elementos espirituales. En el escrito anterior describí, las “10 Virtudes del KARATEKA-DO”, que, o bien aparecen solas, o bien las podemos “entrenar”…

CONCLUSIÓN: Una de las mejores formas para CONTRARRESTAR LA SOLEDAD es ponerse en movimiento, pero si somos karatekas-do, disponemos de coreografías psico-físicas de inmenso valor las KATAS–DO.