Resumen de la sesión de meditación: “Relajación, ego y DO”.

Para entrar en el estado de presencia es preciso que la persona parta de un estado de relajación suficiente.
Sólo se puede entrar en la verdadera relajación cuando dejas de ser tu “yo pequeño”. Cualquier esfuerzo que parta desde el deseo para alcanzar la relajación se inicia en el ego, el yo pequeño; “(yo) me voy a relajar para conseguir…”, “¡que bien estoy (yo) haciendo relajación…!”, “¿cómo puedo (yo) relajarme mejor…?”, etc., son frases egóticas que conducen a la relajación del cuerpo con fines concretos, pero no contienen valores que conduzcan a la liberación espiritual, que no es otra cosa que la liberación de los engaños y ataduras que ha creado el ego.

Juguemos a imaginar:
Un gato llega a un confortable y caliente sitio y después de dar una o dos vueltas decide acurrucarse. Mientras lo hace piensa, “qué buen lugar he encontrado, no hay peligros, está calentito, no hay humedades. Voy a relajarme durante cinco horas para estar en mejores condiciones para cazar un ratón…”
Si el gatito pensara así, no sería un gato sería un ser humano, el ego se ha activado y un felino no tiene ego.

El deseo por relajarse orientado hacia el cuerpo crea tensión, pues el deseo siempre está relacionado con el tiempo: “¿cuánto tardaré (yo) en aprender a relajarme?”, ¿cuánto tiempo me (a mi) durará la relajación?”, “¿durante cuánto tiempo tengo que relajarme (yo) para sentir sus efectos?”, siempre que aparece el tiempo viene acompañado de su mejor amigo, el yo. Si tu mente presente se alimenta de elementos que vienen del pasado o previsiones de futuro, creará tensión, pues siempre que haya dos polos hay tensión entre ellos. Esto es lo que impide la relajación: tu cuerpo parece estar relajado, pero el yo sigue “inquieto” está con su “inquieto” amigo el tiempo. Todo lo que hagas se convertirá en parte de tu yo y tu esfuerzo será una manifestación más de tu ego. El hombre es un puente de deseos, siempre quiere ir de un sitio a otro, pero cuando el puente de los deseos se transforma en un puente intangible, como un arco iris, entonces los deseos se transforman en vanidades que se difuminan con la misma rapidez. Se evaporan. La meditación, cuando tiene una búsqueda espiritual, no rebusca nada en el mundo físico, ese es el dominio del ego, por eso la relajación debe ser únicamente ESTAR sin ninguna pretensión (analícese la palabra pre-tensión).

La autentica relajación sólo puede llegar cuando dejas de ser tu “yo pequeño” y te transformas en tu “yo profundo” que es una manifestación del Ser. Tu yo pequeño es creado continuamente por la tensión que crea la idea del tiempo, no puedes sentir tu Ser por medio de la tensión, sólo podrás “estar” relajado, pero nunca estar en el Ser. ¡Que paradoja!: Tú no puedes existir sin la tensión –tú vives en la tensión – y la propia tensión, que es la fuerza que te ha creado, “la vida”, no te deja estar relajado… Para poder estar relajado que es lo mismo que decir, “lo que se siente al acceder al Ser”, no has de estar, es un estado de no-vida, es estar muerto en vida. Santa Teresa lo describe maravillosamente diciendo: “vivo sin vivir en mi”. La auténtica relajación es un estado donde el conocimiento de si mismo, de los actos y las reflexiones es inmediato. Es el “AQUÍ Y AHORA”.

Para experimentar la auténtica relajación, no hay que hacer nada con ella, sólo hay que observarla cuando aparezca, sea mucha, o sea poca, sea grande o pequeña, sólo se observa. Sólo hay que estar presente. Sólo has de estar consciente de ella. Se es cuando se comprende que estás y, ese “estás”, es una manifestación del Ser. Esta es la sensación que nos permite navegar hacia el Ser. Es la condición que abre una brecha en la cáscara del ego por la que accedemos a la dimensión del Ser.

La katas son formas de MEDITACIÓN DINÁMICA: RELAJACIÓN EN LA TENSIÓN. Cuando las katas se practican siguiendo este camino, por medio de la repetición, se llega a un estado profundo de meditación es el “ken zen itchi” –del que ya hemos hablado; «el karate y el zen son unidad». Cuando se alcanza el estado mental de RELAJACIÓN – OBSERVACIÓN, se llega a ese momento sin juicios. Estás en el kamae desde donde se entra a un lugar mental denominado “zanchin”: un momento sin pensamiento. Sensación de PRESENCIA. Este es el auténtico sentido de un kata realizada en el camino del –DO.

Gustavo A. Reque
7º Dan de Karate (RFEK)
Entrenador Nacional de Karate
Ldo. Educación Física (INEF)
Diplomado en Sofrología